Mary's Homeworks Corner     |     home
Un ángel perdido   |   Diálogo   |   Mis lágrimas   |   Fue un otoño   |   "B"   |   La muerte Ajena, Propia y Fingida
Mis lágrimas

¡Ella estaba tan enferma! Ya no sabía nada del mundo… y no le importaba. De eso estaba enferma, de indiferencia, de dolor. Todo su mundo se había derrumbado con cinco palabras. El amor de su vida le había propuesto matrimonio a otra mujer; ella era sólo su mejor amiga, la elegida para ser la primera en saber la gran noticia: se casarían dentro de dos meses. Lo felicitó, con lágrimas en los ojos " De emoción", claro " ¿Por qué más podrían ser mis lágrimas?" le había dicho.

Estaba desecha, su vida le parecía un recuento de errores, un pasado lleno de dolores: una locura, un suicidio, una muerte más… un abandono. Estaba sola en el mundo, o al menos eso sentía ella. Había intentado quitarse la vida en otra ocasión, pero alguien la había encontrado a tiempo y le había salvado la vida. Tenía dos amigos, a los cuales absurdamente  veía como a un par de enamorados en silencio, siempre quiso que estuviesen juntos… y ahora incluso eso le dolía " si yo me voy, ellos se tendrán el uno al otro"

Y tú estabas vigilante a la puerta de su habitación, cuidando el sueño de tu gran amiga… Ya antes la habías visto como ahora, fue cuando intentó huir de la vida… Fuiste tú quien le salvó, y ella nunca lo supo. Siempre a su lado, desde que eran vecinos, en la infancia. Estuviste ahí cuando su madre perdió el juicio, cuando el suicidio de aquel novio rechazado y en la muerte de su padre, siempre apoyándola…

"Ella es muy fuerte, ha logrado reponerse a todo… sólo esa vez… pero entonces no había descubierto su propia fuerza. Ella es luz para cada alma que toca, porque es clara, sincera… pero tiene un gran miedo a ser lastimada, necesita tiempo… tiempo y amor"

Esas fueron tus palabras aquella noche en que te encontrabas al pie de su cama, hablando conmigo. La amabas y no podías negarlo… ¡Cómo no amar a esa mujer tan dulce, tan buena! Lucía  hermosa (aún pálida y descuidada como estaba), con su cabello rubio y su tez blanca, como rayo de sol en medio de tanta oscuridad.

Cuando amó, se dio toda, nunca esperó nada a cambio… Solo esa vez, esa última vez: esperaba que él la amase también. "Voy a casarme con…" Eso fue todo lo que recibió a cambio de su entrega silenciosa, una promesa de amor eterno e inquebrantable a otra. No pudo soportarlo. Sintió que la vida había terminado, y esa vez  ni tus palabras, ni tus cuidados, ni tu amor, ni tu entrega le salvaron la vida.

Y ahora, tu estás aquí a mi lado, abriendo los ojos para preguntarte qué será eso que escribo a las dos de la mañana… "nada amor, vuelve a dormir"  yo seguiré escribiendo, y cuando preguntes el porqué de mis lágrimas contestaré con una sonrisa  "¿Qué  lágrimas?, ¡es que aún estás dormido!" y cuando te des la vuelta, contestaré de nuevo, silenciosamente "mis lágrimas, son por tí  amor"


Mis encuentros con la escritura